Francisco Bermúdez Villalón. Cruz Roja del Mérito Militar y Medalla Ifni Sáhara. Campaña Ifni-Sáhara 1957/58.

A MI PADRE.

 Soldados invictos dejaron grabados
sus hechos heroicos cual noble lección;
sigamos sus huellas con vivo entusiasmo,
que es breve la vida y eterno el honor.

Ejemplo de grandeza nos da la Infantería,
la heroica, la sufrida, la noble, la simpar,
que en épocas de lucha y en épocas de calma
las glorias de su Patria las supo valorar.

papá

 

Finalizaba ese enero de 1958 y me encontraba bañado por la sal del océano Atlántico, salpicado el rostro y la sucia camiseta por ese oleaje salvaje que nos impedía el desembarco en tierras españolas de África, Villabens, frente a las Islas Canarias, desde donde zarpamos la noche pasada. Varios barcos, incluida la barcaza que nos transportaba a nosotros, una BK-2, divisaban ya la costa, en ella nos esperaban como agua de mayo los soldados desplazados al sitio para defender tierras españolas del ataque por parte de las tropas del Ejército Liberal de Marruecos, o al menos eso se comentaba entre los soldados del Grupo de Caballería del Regimiento de Pavía Nº4, la motorizada. Yo recordaba con cariño a mi Anita, no tuve apenas tiempo de besarla cuando fui llamado a filas nuevamente, cortando mi permiso y subiendo junto a mis compañeros al buque Isla de Tenerife que nos llevaba a la guerra. Una guerra enmascarada, sin noticias de cómo y por qué sucedió, sin saber que ocurría allí ni cual era nuestra misión en todo esto, nos dijeron que la de salvaguardar el territorio nacional, sin embargo, esa cortina de humo provocó ansiedad en la tropa que nada se creía pues, algunos afines a los mandos, nos trasladaron la noticia de un enfrentamiento con el moro.

Al salir de Setenil sabía de algunos paisanos que se encontraban en el frente, no sé dónde exactamente pero sí que en Ifni, o al menos en el Sáhara, aun no era consciente de lo grande que puede llegar a ser un desierto, y lo grande que puede llegar a hacerse cuando escasea el agua. Yo formaba parte, como conductor de jeep, de uno de los tres escuadrones del regimiento, la Plana Mayor, luego quedaron compañeros en el escuadrón blindado y en el mecanizado. Así que quedaba a expensas de cuál sería mi función en esa aventura a la que me iba a enfrentar en África.

Mientras el agua continuaba salpicando la barcaza y a todos nosotros con furia, observaba la oscura mar presentándose en su profunda, bella y enigmática apariencia. La noche alcanzaba a abrazarnos si mirabas al final del horizonte, la veía tan cercana que alargué el brazo extendiendo los dedos de la mano para lograr tocarla, ¿dónde estaría mi Anita?, quedaba tan lejos Setenil que ni siquiera imaginaba cuanto nos separaba, esa circunstancia me mantenía cercano a ella, como si me acompañase en mi interior. Lancé un beso a la oscuridad soplando suavemente la palma de la mano, deseando que volara con el viento y llegara hasta ella para despertarla en mitad de la noche y volver a contemplar el azul de sus ojos, verlos nuevamente, intensos en su color como el mar de Las Palmas de Gran Canaria, desde donde partimos la anterior noche a las 22:30. Me acordé de mi madre, de las caricias con sus manos suaves al despedirme, de su beso en la frente, de su adiós, de cada palabra y de su miedo. Cerré los ojos y logré ver de nuevo a mi Anita, con su mirada triste por mi partida, diciéndome en gestos que me esperaría, que debía volver y comenzar juntos una nueva vida, yo sonreía, miraba a todos confiado en mi destino, valiente ante lo que se presentase, sabedor de que pronto volvería a estar con los míos, ella me regaló una medalla del Sagrado Corazón de Jesús y la Virgen del Carmen en ese último momento en que nos vimos, -“ella cuidará de ti” -me dijo-.

Los carros M-24 se balanceaban a pesar de las sujeciones, un vaivén continuo que las olas provocaban con su estado alterado, la tarde anterior consiguieron retrasar la salida y ahora pusieron empeño en aplazar también el desembarco. Algunos soldados asomaban sus cabezas por la borda con la intención de largar al mar hasta sus hígados en constantes vómitos, yo me mantuve firme, acostumbré el cuerpo al continuo balanceo de la barcaza sobre el mar y, además, pasaba ya del medio día sin probar bocado, nada quedaba para expulsar de mi estómago. Nos avisaron entonces de orden para desembarco. Mirábamos la playa y las aguas con la espuma que flotaba sobre ella, la mayoría de soldados se levantaron y pusieron firmes para ver si esta vez podía ser y llegábamos ya cercanos a la orilla para entrar en contacto con la tierra y descargar todo de una vez por todas. Estábamos cansados, debido sobre todo a esa incertidumbre de destino y al continuo entrenamiento que sufrimos en las playas de la isla, mucha carrera y algún ejercicio de tiro y conducción en el cuartel. Muchos de los que nos acompañaban eran novatos de reemplazo, con poca mili e instrucción a sus espaldas, caras de niños asustados, de miedo a lo que vendrá, yo fijé mirada en algunos y los vi capaces de enfrentarse a todo, ninguno nos librábamos del miedo y ni mucho menos éramos expertos en nada, simples soldados, gente de la calle o del campo, como mi caso, con vestimenta militar y armados para sentirnos seguros, gente corriente temerosa de Dios.

desembarco de carros M-24 en Villa bens

En la foto se aprecia el fuerte oleaje.

Arribamos cerca de la arena a eso de las 13.00 horas, a suficiente distancia para descargar los carros de combate y los jeeps sin que volviese a suceder lo ocurrido en un desembarco anterior, la salinidad acabó con la vida de los motores al quedar varados en el agua cerca de la playa y no poder sacarlos del mar, 6 camiones se perdieron por una mala gestión de órdenes, “nada que pueda suceder a la caballería”- gritó el oficial al mando al escuchar el comentario-. Las puertas de las barcazas se abrieron y saltamos al agua dispuestos a la movilización de vehículos, con el mar enfurecido hasta la cintura mientras tirábamos con fuerza y sin descanso de las cuerdas para llevarlos a la orilla, varios fueron los vehículos que quedaron atascados en la arena, provocando un esfuerzo mayor que casi acaba con las pocas fuerzas que nos quedaban, luego las cajas de armamento, víveres, barriles de agua y combustible y repuestos para los vehículos. Al terminar, empujamos mar adentro las BK-2 y las vimos alejarse mientras pensábamos si algún día las volveríamos a ver para el viaje de vuelta.

Al acabar el trabajo y encontrarnos todos en la orilla, uno de los mandos nos dio su permiso para un chapuzón, advirtiéndonos de paso que luego abríamos de convivir con la sal pegada al cuerpo pues no era el agua para duchas un bien que sobrara. Nos miramos y viendo que ya estábamos empapados decidimos lanzarnos al océano Atlántico y disfrutar de un descanso merecido en esa tarde calurosa. En calzones la mayoría y algunos desnudos, más de un centenar de soldados tomamos la playa entre risas, bromas y demostraciones de habilidades lanzándonos desde los hombros de los compañeros o formando torres compitiendo por ver quien conseguía llegar más alto.

papá en la playa

Una vez llegó el almuerzo-merienda-cena, todo en uno, fideos con más fideos y un chusco de pan, nos entregaron una manta fina como una sábana, repartiéndonos por los distintos barracones donde poder dormir, al menos intentarlo pues las chinches, ratas y demás invitados, transformaban las noches en concursos de rasca-pica, era mejor pasarla en vela que dormir, llegado el cansancio, las tres horas que conseguías a duras penas dormir, te convertías en objetivo de cada bichillo que moraba por los rincones de los cuartillos. A la mañana siguiente amanecían algunos comidos por las picaduras y repletos de ronchas rojas, con muy mal aspecto por el insomnio padecido, yo tuve la suerte que no me atacaron mucho, soporté varias noches su ira pero finalmente terminaron por abandonarme, tal vez mi sangre ya no les gustaba como al principio, o los polvos anti chinches que nos entregaron hicieron buen efecto y las alejó. Esas eran nuestras noches en cuartel, trabajos, escasa comida y picaduras.

Nos llamaron al orden para formar, indicándonos un cabo que debíamos correr un poco para ejercitarnos antes de la llegada de un nuevo envío con víveres que debíamos descargar. Salimos a la carrera a eso de las siete de la mañana, animados por la curiosidad de conocer la playa y de terminar con otro chapuzón, la verdad es que no estaba acostumbrado a ver el mar y supuso esto para mí un buen ejercicio de mantenimiento el nadar y correr por la arena. Al terminar la instrucción deportiva y la descarga de la barcaza nos equiparon con una cantimplora de un litro de agua y, aparte, dos litros más para limpieza y preparar la comida, el suministro contaba para dos días pero, desgraciadamente, el sabor a combustible, arruinaba cualquier momento en el que desearas beber, fue un compañero quien me dijo que le añadiera un poco de anís y así disimulaba mejor el sabor, buen truco que al poco utilizaba todo el escuadrón.

La mayoría de soldados allí destinados sufrían las miserias del ejército con respecto al equipamiento para este tipo de condiciones que se daban, la ropa y el calzado sobre todo, luego el equipo no era tampoco el adecuado, según decían algunos compañeros, las armas, los blindados y el vestuario provenían de las guerras pasadas, llegaron como último recurso debido a la precaria situación económica que atravesaba España. Yo tuve la suerte de poder contar con unas botas y unas alpargatas altas que me sostuvieron durante todo el tiempo que permanecí en África, por lo demás, igual que todos, aunque bien que a los que contaban con un aparte de dinero pudieron conseguir algunos materiales, comida, agua (cincuenta pesetas la cantimplora) y hasta vino, que algunos solo vimos escasamente y por regalo de superiores.

mapa-guerra-ifni-sahara-1

Mapa con la evolución de las AGT y las intervenciones directas, en plano aumentado Operación donde interviene mi padre.

A los pocos días se crearon las agrupaciones tácticas para el despliegue militar, el Regimiento de Caballería, Pavía nº4, con Plana Mayor, Escuadrón CCL y Escuadrón Mecanizado, fuimos destinados a la Agrupación Táctica B con base en Villabens y bajo el mando del coronel Campos. Esa noche logro enterarme, por mi posición cercana a los mandos, que nuestro grupo, la AT “B”, comenzará con salida de Villabens y destino a Daora, para alcanzar ese punto llegado el mediodía, el siguiente objetivo sería continuar por la ribera norte de la Saguia y llegar a Tafurdat antes del punto final, Hagunia. Entre todo esto se encontraba Edchera, objetivo para bombardeo por parte de la aviación franco-española, cabe recordar a aquellos valientes legionarios que perdieron su vida en ese sitio, en una batalla que se cuenta entre la tropa como ejemplo de militares valerosos. Esa noche no pude oír más pues los jefes pasaron al interior de la cantina y yo me fui a informar a los compañeros de la que nos esperaba al día siguiente, 6 de febrero de 1958.

Como máxima en esta España que caminaba, o deambulaba mejor dicho, estaba el no comparecer en el momento previsto. El Alto Mando decidió paralizar la salida pues gran parte de la columna se encontró con los problemas que se temían, los equipos, repuestos, combustible y agua no llegaron en su día y hubo que retrasar la marcha hasta el 9 de febrero (D-1 operación Teide-Ecouvillon). Ese día comenzaron los ataques aéreos sobre la zona de Tafurdart y Edchera, donde habían sido localizados varios grupos armados pertenecientes a las tropas enemigas del EL.

2papá

Alcanzó el día señalado como D-1, 9 de febrero, y nos pusimos en marcha tras pasar 8 días en Villabens ensayando maniobras con los carros de combate, mejorando la puntería, donde alcancé un grado dos en tiro, esa experiencia me vino bien para luego convertirme en cazador una vez en mi pueblo. En ese sentido, y sobre todo, comprendiendo que nos enfrentábamos a un enemigo acostumbrado al terreno pero en fase de evasión, o eso nos dijeron, lo que conllevaba estar preparados para más de una rendición o entrega, también para recibir fuego de hostigamiento cuando menos lo esperásemos. Nos enseñaron a permanecer días enteros, incluso semanas pasaron algunos, atrincherados a la espera de ver al hostil enemigo que no apareció salvo contadas ocasiones y, cuando a veces vinimos a llegar, la aviación y la otra Agrupación, con el apoyo de los franceses, habían limpiado ya el sitio. Eso fue al principio, en el norte, durante la operación antes referida, salvo contadas ocasiones en que verdaderamente corrimos peligro y nos jugamos la vida.

Cada jornada revisábamos los coches, limpiando y cuidando su motor, luego desmontábamos las armas para volver a montarlas con precisión y rapidez, yo llevaba una pistola Astra M. 1921 de calibre 9×23 mm, la llamábamos “puro” por la forma de su cañón, y un Máuser “Coruña” mod.1943 con bayoneta, de cuatro kilos de peso, fiable y certero a 700 mts. de distancia, aunque conseguir dar en el blanco a 15 o 20 metros ya era una puntería muy notable. Manteníamos el equipo en perfecto estado, dentro de lo que era posible, y lo revisábamos con cuidado, prestando especial atención a los correajes y cananas para que todo quedara sin roturas que costaran un disgusto en el frente.

Por fin se organizó la salida en dirección a Daora ese día 9 y comienza el movimiento, un convoy liderado por la sección de carros con el Escuadrón Mecanizado, dos compañías de la Legión y dos compañías del Guadalajara nº20. Yo conducía por uno de los lados junto a la columna, llevaba mensajes de la retaguardia a la vanguardia y viceversa, datos que iban llegando desde el Alto Mando e informaban de la llegada a Daora de un grupo de fuerzas compuestas por la Legión y Caballería del Santiago, junto a ellos una batería del Regimiento de Artillería nº19.

La arena volaba en todas direcciones dificultando cualquier intento de observación desde donde nos encontrábamos, por ese motivo, uno de los oficiales llamó mi atención y me ordenó salir en los jeeps a rastrear la zona, para asegurar un perímetro de garantía alrededor de la columna que formábamos con los camiones y vehículos. Tras un rastreo de algo más de una hora, aproximadamente desde las 08:30 a las 10.00 horas, comprobamos que no existía peligro alguno para nosotros, el oficial al mando ordenó que diese la vuelta y dirigiese el jeep hasta la vanguardia de la tropa. Sin demora alguna alcanzamos a los nuestros que aparecieron ante nosotros envueltos en una grandiosa nube de polvo, comencé a adelantar a todos hasta alcanzar la cabeza y me situé al frente del convoy comandando la marcha junto a los tres oficiales de Caballería. El levantamiento de polvo lo dejamos a nuestra espalda, viendo más claramente desde esa posición lo que se presentaba delante, uno de los oficiales encendió un cigarrillo y les ofreció a los demás, el olor a tabaco me llegaba por la nariz hasta el fondo del alma, deseaba uno pero no hubo tal premio ni permiso. Continuamos durante una media hora al frente y por fin vimos algunos aviones que sobrevolaban nuestras cabezas, a lo lejos divisamos las montañas y el humo que de ellas subía al cielo, un humo negro provocado por los constantes ataques de la aviación.

explosiones del bombardeo de los Heinkel

Explosiones del bombardeo de los Heinkel.

El oficial al mando dijo que eran las 11:00 horas cuando divisamos a poca distancia, sobre un pequeño altozano, la fortificación de Daora, rodeada de trincheras separadas y con varias zonas de pasto con ganado. Al fondo se presentaba otra nube de polvo que correspondía al grupo que llegaba desde el sur.

Una vez que dejé a los mandos en el sitio, fui directo al taller, si se puede llamar taller a una habitación con una cuba de agua, dos bidones de 700 litros de combustible y algunas herramientas, aproveché para revisar el motor mientras iban llegando coches y nuevas órdenes. Un compañero me dijo que debíamos volver a Villabens, al parecer la segunda parte de la columna necesitaba protección al encontrarse todos los jeeps en Daora, nos enviaron a cuatro de nosotros que salimos de inmediato y dimos alcance a la formación media hora después. En ese trayecto y teniendo en cuenta que no nos acompañaba ningún mando, fuimos capaces de ver la potencia con la que contaban los jeeps, apretamos fuerte durante el recorrido atravesando sitios de arena y subiendo por algún que otro tramo de carretera desnivelado, cuando nos encontramos con el convoy fuimos recibidos con una sonora pitada y griterío de la tropa, eso nos animó, nunca viene mal el aliento de los tuyos. Los M-24 comandaban la formación seguidos de los camiones con el resto de la AT-B, pasado el mediodía hicimos acto de presencia en Daora. Un descanso de dos horas y nuevamente volvimos al camino, a lo más parecido al infierno que había conocido.

El sofocante calor llevó a muchos soldados a beberse toda el agua que tenían, provocando, una vez llegada la sed, desfallecimientos durante el camino por falta de líquido que llevarse a la boca, algunos compañeros caían de los camiones tras perder el conocimiento, viniendo a parar al suelo dándose un buen golpe y quedando magullados. Igualmente hubo que hacer varias paradas debido a los continuos fallos en los motores, sobre todo en camiones, y a los constantes pinchazos, yo sufrí uno y entre algunos de los muchachos lo reparamos sin necesidad de utilizar el gato, a pulso manteníamos los coches y cambiamos las ruedas con celeridad para no perder tiempo ni quedar a objetivo del enemigo camuflado.

Percibíamos desde la distancia como en las montañas algunos espías disfrazados de lugareños, observaban incrédulos el paso lento de la marcha mecanizada ante ellos, los M-24 creaban pánico solo al verlos y el grueso de la columna impresionaba a todos, incluido nosotros. Las noticias de nuestro recorrido llegarían pronto a sus jefes que deberían tomar decisiones altamente perjudiciales para los suyos, ordenando atacar al convoy y enfrentarse a esos monstruos de hierro que nos resguardaban. Mientras, a paso sin descanso, avanzábamos por el polvoriento camino, gracias a que en Daora pudimos repostar los vehículos y llenar nuevamente las cantimploras, se atendieron a los que mal se encontraban y se pudo recomponer el ánimo casi extinguido en ese día de campaña. Los oficiales, sin fiarse de nada que se presentase a nuestro alrededor, ordenaron prestar atención a los pasajes en altura por si desde ellos consideraban a bien atacarnos.

 33k6vqt

El día 10 alcanzamos con el convoy la cuenca del Udei Uein Merad, a las 18:00 horas, sin encontrar resistencia y sabedores de que esa misma mañana fue ocupada Edchera por la AGT-A, entablando algunos combates menores con los rebeldes allí apostados. Cuando entramos a la barranca del desierto hicimos un alto para recomponer las filas, que se alargaba por instantes y se llegaba a perder la vista entre la vanguardia y retaguardia, fueron muchos los recorridos que hice con el jeep entre mensajes de retaguardia a vanguardia y viceversa. A mitad de camino nos dieron ordenes de descanso para así poder comer, una lata de sardinas, muy bien pensado con esta sed que nos acuciaba, una lata de carne Mina (carne de Mérida nos dijeron, o a saber de dónde) y beber algo de agua, con cuidado de no acabar con ella pues al día siguiente volvíamos al terreno y ya contábamos con esa cantidad para cada uno de nosotros, ninguna más llegaría salvo que tuvieses cincuenta pesetas para comprarla.

486738

Decidí dar una vuelta valiendo la libertad que nos permitieron, sin alejarnos mucho, varios amigos me acompañaron y pudimos ver, ahora con más claridad, donde nos encontrábamos. Un cauce seco y agrietado en su totalidad, situado al pie de unas montañas que ocupaban el noroeste quedando Edchera al sur, podríamos estar a unos 30 km de El Aaiún. Aprovechamos el descanso y me hice una foto junto a dos compañeros, vimos cómo se había resquebrajado la tierra por la sequedad del lugar, sobre nosotros calentaba el sol con mucho interés, queriendo quemarnos casi. Recordaba el calor veraniego de Setenil, tan suave comparado con este infierno que sufríamos aquí, las tardes de baños en el Charco la Viga, o las veces que bajábamos a la Molinilla buscando un sitio donde refrescarnos, siempre en domingo, los demás días había que cumplir con las labores de trabajo en la limpia de encinas y olivares.

Buscamos un sitio donde sentarnos al sol, no cabía otra, esperando la caída de la noche, ese día me libré de la guardia y además uno de los oficiales nos regaló una botella de vino que compartimos tumbados sobre un sitio del terreno con algún pasto reseco. Pasaban camellos y pastores cerca de donde nos sentamos en el suelo, los guardias los dejaban pasar después de haberlos registrado por si se diera el caso que fuesen enemigos, la mayoría de ellos no sabían ni que hacíamos allí ni quiénes éramos. Entendí, por lo poco que hablamos con ellos, que vivían una vida nómada dedicada al pastoreo en las montañas y valles del lugar, alejados de la poca civilización del territorio, alejados de preocupaciones y territorios en guerra, o eso decían.

Llegada la noche y el frío desértico, más provocado por el calor del día que por la temperatura en sí, pude dormir apoyando la espalda sobre la rueda del jeep, postura incomoda pero te resguardaba del viento si aprovechabas bien la situación. Como formábamos un pequeño ejército, siempre alguno de los soldados se las apañaba para despertarnos en los paseos que daban por no poder conciliar el sueño, entonces comenzábamos a vagar de hoguera en hoguera, charlando entre todos los que desvelábamos nuestros sueños para volver a la realidad que vivíamos.

Uno de los días, 13 de febrero, madrugamos tanto que algunos siquiera habían pillado el sueño cuando el campamento comenzó a revivir. Un vaso de leche aguada y galletas sin sabor como desayuno, llegaron las órdenes para los conductores, mientras llegaban los oficiales y los cañones sin retroceso que debíamos transportar, y al camino nuevamente. 07:00 horas, se emprende la marcha hacia Asatef (Grair Asatef) zona de pastoreo y posible punto base para atacar Tafurdat. La mañana se presentaba clara, sin nubes que decoraran el azul celeste del cielo, rodeados de arena y perdidos en el dilema de la compleja situación, tres días ya de avance, de búsqueda del enemigo, que apenas si fueron vistos en las montañas y alguna escaramuza que siquiera inquietó a la tropa. Alcanzamos el sitio señalado a eso de las 14:00 horas, recorriendo el trayecto en las mismas condiciones que el anterior trecho, pinchazos, averías, falta de agua y viento de arena. Miraba a mis compañeros y no los reconocía, la cara quemada por el sol y agrietada en las facciones, voces secas y lastimosas, miradas perdidas en el horizonte, cansados de tanta maniobra y limpieza de equipo, cansados de conducir, de caminar y de continuar hacia no se sabe dónde.

Nuevamente mandaron formar, esta vez parecía que era distinto, se notaba nerviosismo en las órdenes y los oficiales se mostraban inquietos entre ellos. Los capitanes de la II bandera de La Legión y el Grupo de Caballería fueron llamados aparte, recibieron la notificación de alerta y prepararse para el combate. Rápidamente son repartidas las disposiciones para cada sector y en marcha silenciosa arrancamos bajo estado de puntual agitación. Yo sudaba tanto por el sofoco de la calor como por la ordenanza de mantener los ojos abiertos y no caer en pánico en el momento de entrar en acción. No necesitaba ese consejo final, si algo puedo ofrecer es que, una vez tomada decisión, no soy de los que se borran, yo sigo hasta el final, con todas sus consecuencias.

La II bandera avanza sobre la Saguia precedida de cuatro CC que abren fuego a cañonazos, por el otro lado, una sección de carros y otra mecanizada donde iba yo, corta terreno hacia el oeste, buscando tomar el paso por el espolón que domina Sebjet-Agueneiguin al enemigo. Comienza entonces la venida de aviones T-6 que disparan cohetes sobre las cuevas, parece ser que allí se encuentra uno de los campamentos guarida de las bandas del EL. Tras el bombardeo desde tierra y aire, no hay señal de vida en las cuevas, entonces se ordena disparar los cañones M-20 sin retroceso de 75mm, ahí intervengo junto a dos compañeros en el montaje y disparo de los cañones.

Al acabar todo y ver que no recibíamos respuesta ni señales de vida del enemigo, ordenaron detención del fuego y mantener formación y sitio hasta nueva orden. Esa misma noche, tras percibir movimiento en el sitio que se bombardeó, dimos un paso atrás para preparar una nueva acometida. Llevé al oficial hasta el campamento base para solicitar permiso y abrir fuego, pero fue denegado por la posibilidad existente de herir o matar habitantes que nada tuvieran que ver con el conflicto armado. Nadie entendió la decisión cuando horas antes se disparó sin problemas, sin embargo, manda quien manda y los demás obedecemos. Mantuvimos vigilancia toda la noche y gran parte de la sección volvió al campamento base a la espera de nuevas órdenes, llevamos en el jeep un cañón sin retroceso que nos sirvió para fotografiarnos con él y maliciar un poco en la vuelta a casa si se daba. Nuevamente pasamos otra jornada sin apenas intervenir, llevados por la nostalgia del hogar y las familias, pasamos otra noche a la intemperie.

4

Cañón sin retroceso

Me desperté entre sudores por el frío que a esa hora, 04:00 am, se presentó en el desierto y por el calor acumulado en el cuerpo durante el día, permanecí un buen rato mirando las estrellas, intentando ver en ellas el famoso carro o las osas de las que tanto hablaba uno de los compañeros, la verdad es que no distinguí a ninguna de las constelaciones, no era algo que me preocupara en demasía. En cambio, sí que pude disfrutar de las estrellas que surcaban la noche con gran velocidad, desapareciendo en la nada, a cada una de ellas, y fueron muchas, pedí deseo de volver a casa, de salud para los míos y de futuro junto a mi Anita, apreté con fuerza la medalla que me regaló antes de salir en busca de esta aventura y la besé como si de ella se tratase. Estaba tan lejos de todos los que conocía que era como si no existiese, constantemente me venían preguntas sin respuesta a la cabeza, ¿qué estaría pasando ahora en el pueblo? ¿Cómo me recibirían si volviese con vida? Una tras otra las preguntas surgían desde el interior, así pasé cerca de una hora, hasta que oí como algunos se levantaban y se alejaban para dar del cuerpo o vaciar orines. No aguanté más y decidí acercarme al coche para revisar que todo estuviera en orden, la tarde anterior me informó un oficial que debía bajar al cauce de la Saguia acompañando a la séptima compañía de la II bandera de La Legión junto a 4 CC en dirección a Gaada, con posibilidad de hostilidades en la zona.

Revisé el coche y todo estaba tal como lo dejé al llegar, siempre que se detenía el convoy aprovechaba para comprobar el estado del motor y los niveles de aceite y combustible, era indispensable limpiar la arena y me gustaba mantenerme ocupado antes que dar vueltas sin nada que hacer. Llevaba una escoba de ramas en la parte trasera, bajo los sillones, con ella sacaba la arena del suelo del jeep y la pasaba por el motor para que nada entorpeciera su funcionamiento. El frío continuaba, era la noche, hasta el momento, con la temperatura más baja desde que llegué a África. Una vez terminé con la tarea revisé la cartuchera, la pistola y el fusil, todo en orden, luego comprobé las balas y fui a ayudar a uno de los conductores que se encontró una rueda pinchada y pronto debíamos estar arrancando para la misión y avance de ese nuevo día.

imagen1

copia de mapa

Manteniendo sumo cuidado bajamos por el cauce de la Saguia, llevando los ojos bien abiertos y temerosos de un encuentro con el enemigo. El jeep se manejaba a la perfección por esos terrenos de arena y tierra agrietada, conservaba una distancia prudente con los carros de combate, observando a la séptima compañía hacer su trabajo de búsqueda y limpieza. Uno de los grandes problemas que tuvimos, y que poco se tuvo en cuenta, fue que, debido a las prisas, los jeeps se enviaron desde la península con su color original en camuflaje verde, algo que destacaba sobre la arena del desierto y claro, nos veían desde kilómetros. Alcanzamos un punto determinado y nos esperaban escondidos o camuflados entre la arena para recibirnos a disparos, uno de esos tiros pasó muy cercano al oficial sentado de acompañante en el vehículo, aceleré a fondo, girando y casi vuelco el coche pero logré llegar hasta detrás de los C.C., entre fuego de varios sitios, disparos que silbaban tan cerca que algunos de ellos creímos que acertarían con nuestras cabezas, allí nos protegimos mientras buscábamos con la mirada el lugar desde donde nos disparaban. Uno de los carros giró la cabeza y soltó un cañonazo dirigido a un montículo que se levantó en polvo y arena tras recibir el cañonazo, acto seguido los otros tres carros de combate dispararon al objetivo. Yo bajé del jeep junto al oficial, disparamos con el fusil aunque sin saber si el enemigo se encontraba donde apuntábamos, los legionarios de la II bandera tomaron posiciones cercanas al lugar que cañonearon los tanques y nosotros mismos, pero no encontraron a nadie, seguramente huyeron al ver a los C.C. entrar en acción. Ese día quedó grabado para siempre en mi memoria, pues los cañonazos de los tanques me dejaron sordo de un oído.

Cuando reanudamos la marcha en dirección a Gaada, ya no encontramos más resistencia, durante el trayecto pensé en esos disparos recibidos y en lo poco que falto para que alcanzaran a herirnos o algo peor, el oficial me felicitó por la maniobra con el jeep y por la valentía a la hora de tomar la decisión, esa operación valió una botella de vino que me entregó en el campamento el mando y que, llegada la mañana siguiente, compartí con los compañeros.

Esa tarde, una vez alcanzó Gaada el grueso de la columna, se levantó un viento como nunca antes había conocido, la arena volaba hasta el punto de hacer daño en la cara si no te cubrías el rostro con el pañuelo. Nos llamaron a rancho, tocaba lentejas con fideos y recuerdo que me pareció comer más arena que otra cosa, cuando recogí la comida me fui en busca de una manta con la que poder taparme la cabeza mientras comíamos, pero, con el viento cargado de arena, me fue imposible evitar que en el corto camino desde las cocinas al sitio donde guardaba la manta, no cayese arena dentro de las lentejas, siquiera la siroquera, una prenda muy útil que preservaba el cuello y la cabeza en días como hoy, consiguió salvarnos del azote del desierto, finalmente pude comer, pero había más arena que fideos dentro del plato de racionamiento.

2n7juj816c9q1l

El día 16 nos levantamos muy temprano para ponernos en marcha, nuevamente un vaso de café bien aguado y dos galletas de pan sirvieron como desayuno, no volveríamos a comer hasta las 20.00 horas. Esa jornada fue la única que me quedé sin agua y pasé mucha sed, al acabar bien entrada la tarde volvimos a beber tras llenar media cantimplora. Fue un despliegue duro en dirección este, conseguimos acabar con el Ejército de Liberación en esa zona y sólo nos quedó una última jornada de limpieza, tal vez la peor de esa operación en el norte.

Tuifidiret, ese fue el nombre que nos llegó varias veces a los conductores aunque nada más dijeron, debíamos enlazar a la altura de Lebtani con los franceses de la Agrupación Grall, que llegaban desde Fort Trinquet. Cuando la II bandera de la Legión intenta ocupar Tuifidiret, se encuentra por el camino una fuerte oposición, nosotros observamos el enfrentamiento desde la distancia, se solicitó apoyo aéreo y rápidamente aparecieron los  T-6 que bombardearon el sitio. En ese lugar encontramos gran cantidad de víveres y munición, un hospital de campaña, vehículos destrozados y animales muertos junto a cadáveres enemigos que quedaron abandonados a su suerte, la presencia de la guerra se hacía más notable según avanzábamos, el lugar quedó casi sepultado por el bombardeo aéreo y  de los carros de combate. El enemigo era consciente que nada tenía que hacer contra nosotros, era mayor la fuerza que presentamos con los blindados, aparte el constante ataque aéreo que acabó con sus pocas ilusiones de avanzar y conseguir alguna victoria, aun así continuaron aguantando, oponiendo resistencia pero en menor medida, siempre peligrosa pero ya no era como al principio, se sabían perdedores.

Contactamos con la Agrupación Grall una vez alcanzamos Lebtani, un grupo expedicionario se alejó aproximadamente unos treinta kilómetros, yo formaba parte de la expedición junto al oficial que me acompañaba y dos jeeps más, todos con cuatro soldados en la parte trasera de los coches. A lo lejos divisamos como llegaban los franceses y tomamos contacto con el grupo, nos indican que en Smara se ha establecido un punto de logística para cualquier necesidad que surgiese. El ejército francés había situado en medio del desierto un lugar donde proveer a las agrupaciones tanto francesa como española de comida, agua, medicamentos atendidos en hospital, repuesto y repostaje para vehículos y camiones. Nos sonó tan irreal que no lo creímos hasta que lo vimos, nos llevaban años de distancia, tal vez no en valor, que era casi lo único que presentábamos, pero si en organización, armamento, equipos y todo lo que acompaña al valor del que tampoco estaban faltos, pero nuestro caso era diferente, a falta de otras cosas ofrecíamos lo que teníamos, Edchera fue buena muestra de ello.

“Esa noche me encontraba en Smara, haciendo puerta de guardia mientras los oficiales escuchan la radio donde suena una canción de Antonio Molina, hace una noche estupenda, ¡luna clara!”. Vuelvo a pensar en Anita, en su dulce mirada y en esa última noche que pasamos juntos, quisimos ir al cine pero hubo un corte eléctrico y no pudimos ver la película. Esa misma tarde me avisaron desde el cuartel, debía personarme en Cádiz al día siguiente para zarpar con destino a El Aaiún, y eso que estaba de permiso, ahora pienso en ese último beso, en esa caricia, en su cara avergonzada, ¡que ganas de volver a verla!

Pasaron los días entre bromas, ejercicios tácticos y prácticas de apoyo logístico, nos enseñaban como seguir ruta por el desierto sin vernos amenazados a perdernos, los que conducíamos jeeps, camiones o CC realizamos maniobras mientras los de artillería ensayaban algún disparo. Pasaban las horas y llegaba la noche, con ella la calma, el silencio y el frío. Hablando con uno de los amigos que mejor relación mantenía me fijé en su aspecto, flaco, quebrado por el sol y diez años más viejo que el día que desembarcamos en Villabens, supuse que mi semblante sería el mismo, el de un hombre agotado por todo. Compartimos palabras de desgana y de incomprensión, nada entendíamos de lo que ocurría, llegamos al desierto, nos pusieron a trabajar y a perseguir al enemigo que ni daba señales de vida a veces, todo un despropósito que éste amigo recalcaba con las palabras que de su interior surgían buscando una explicación que no llegábamos a entender.

-¿Que hacemos aquí, Paco?

-Perder el tiempo, y esperemos que no la vida.

Le contesté abrumado por todo, sin comprender entonces los motivos por los que acabamos allí todos nosotros, cada jornada era un suplicio de incertidumbre y desmotivación, las miradas cansadas de los soldados, las lágrimas en soledad de quienes mas débiles se encontraban, un desierto de arena, fatigas, dolor y desesperanza. Los recuerdos se trataban entre nosotros como cosa del pasado, y solo llevábamos dos semanas allí. Nunca torcí el gesto, animé a seguir, a terminar lo empezado y volver juntos al igual que salimos. Con el paso de los días, los soldados de la tropa se distanciaban en busca de refugio personal, lo que en un principio era algarabía, ahora se presentaba como incomunicación. Me fui distanciando poco a poco de esos que entregaban su alma al destino, no necesitaba penas, yo quería gente dispuesta a pensar en cada jornada que viniese o se viviese, esa era la única forma de resistir en ese yermo terreno.

A la hora del rancho, el coronel Campos se pasó por nuestra mesa y departió con nosotros durante un rato, felicitándonos por lo que habíamos logrado y pidiendo un último esfuerzo, pronto acabaría todo. Se dirigió a mí personalmente, llamándome en un aparte me dijo que en la madrugada saldría con el jeep en dirección a Hagunia, era un lugar peligroso tomado por las fuerzas del Ejército de Liberación de Marruecos, posiblemente nos íbamos a encontrar con fuego hostil. Me pidió que estuviese tranquilo y que actuase como hasta ahora, valoraba todo el trabajo que estaba realizando y mi comportamiento el día del enfrentamiento en la Saguia, donde casi que puse a salvo al oficial que me acompañaba. Al irse lo despedimos entre vítores y gritos de “¡coronel! ¡coronel!” Y se marchó por donde vino, con paso calmo y saludando amablemente a todo aquel que se encontraba en el camino.

20170620_161702 (1)

20170620_161707 (1)

Esa noche no pude dormir, la hora apremiaba y solamente sentía nerviosismo, el corazón me latía con velocidad y el estómago se cerraba apretando desde dentro hasta casi dolerme, me costaba tranquilizar las manos y no tuve otro remedio para buscar calma que acercarme hasta el jeep. Revisé mi Mauser, la pistola y los cargadores, comprobé que dos granadas de mano se encontraban en el sillón del acompañante.

-Tal vez nos hagan falta. –Dijo con voz saludable el oficial.

-Buenas noches, señor.

Saludé como correspondía y sonreí nervioso. Él se acercó hasta mí y puso su mano en mi hombro, luego expulsó una bocanada de humo y me ofreció un cigarrillo, acepté gustoso y cada aspiración me llevó el sosiego que buscaba. –Puede ser que nos encontremos enemigos bien armados en Hagunia-. Me lo dijo y luego me contó que nuestra misión era dar apoyo a los paracaidistas que iban a saltar para tomar el lugar, pudiese darse el caso que todo fuese tranquilo, pero debemos estar preparados para lo que venga. Sus palabras y la forma tranquila de decirlas me dieron confianza. Apoyé mis pensamientos en que nada ocurriría, que saldría bien y no tendría que enfrentarme a ninguna contrariedad. Pedí algo con lo que escribir unas palabras y el oficial me prestó un lápiz, tomé un papel que guardaba en la camisa y escribí mis sentimientos sin saber si tendría la oportunidad de poder volver a hacerlo.

“Hoy he estado en un lugar del desierto que no sé cómo se llama, se nos acabó el agua allí. Hoy se han mareado muchos, uno se ha caído del coche, se ha hecho muchas heridas, perdió el conocimiento. Yo creo que si me escapo es un milagro. A las cinco salimos para la Hagunia. —-He salido bien. ¡La noche bien!—- (Ésta frase es posterior al primer escrito)—–

20170620_161713 (1)

Hagunia. La noche cerrada y serena, las estrellas con su aspecto esclarecedor y la luna dando luz a todo lo oscuro, iluminando las arenas para convertirlas en oro molido, caminábamos en silencio, sin hablar entre nosotros como otras veces, solo andar, cabeza gacha y miradas perdidas. Subimos y pusimos el motor en marcha, al momento los jeeps estaban completos de quienes nos íbamos a enfrentar al destino, pisamos acelerador y comenzamos a conducir con las luces apagadas, siguiendo el sendero iluminado que nos ofrecía el cielo. El oficial me dijo que yo debía continuar al frente y los demás se dividirían para asegurar el lado norte, ninguna duda se presentó en mi cabeza, ya superé los miedos y en caso de caer lo haría como pensaba, con la cabeza alta y luchando, así que centré mi vista en el camino y me situé delante de todos, a la vanguardia de la formación antes de romperse en tres, la operación “Morabito” comenzaba.

A lo lejos, a una distancia que parecía cercana a plena vista, los paracaidistas saltaron desde los aviones North-Atlas a unos doscientos metros de altura aproximadamente, al norte de Hagunia, buscando cortar ese paso a una posible retirada. Desde tierra son recibidos por fuego enemigo y el cielo dibuja los trazos de algunos disparos como puntos ardiendo que desaparecen en el infinito. El oficial me pide que acelere y así hago, las AGT “A” y “B” confluimos en el punto exacto y cerramos todas las vías posibles de huida, obligando a las bandas del EL a buscar salida hacia Marruecos. Algunos enemigos disparan sobre nosotros, pero rápidamente abandonan la idea pues es una locura enfrentarse a los blindados con el apoyo de las dos compañías de paracaidistas y de las dos AGT. Varios integrantes pertenecientes al EL se presentan enarbolando bandera blanca al no conseguir huir y alcanzar la frontera establecida al norte, los pasos quedaron bajo vigilancia de las tropas españolas y un gran número de enemigos decidió entregarse al ver frustrada su intención.

Llegada el alba y desapareciendo la noche suspiré profundo y aliviado, recibimos fuego enemigo al punto de alcanzar al jeep en dos ocasiones, uno de los soldados que venía con nosotros sufrió una herida sin gravedad y cuando tomaron posiciones tuve que desplazarme junto al oficial hasta un puesto muy cercano a Hagunia, atravesamos una zona muy hostil y alcanzamos a llegar hasta los paracaidistas, que contaban con un herido y lo trasladamos hasta el hospital de campaña corriendo el riesgo de ser alcanzados por los disparos del enemigo. Nosotros, el oficial y yo, abrimos fuego con la pistola y el Máuser a ciegas, tratando de evitar que los rebeldes del EL pudiesen detenernos, conseguimos llegar hasta nuestras posiciones y allí quedó el oficial, yo llevé al herido hasta el cercano reducto que habilitamos y volví para recoger a los míos.

“Una vez entré en combate, perdí el miedo, en nada pensaba, sólo en escapar vivo de allí, lo logré, envalentonado por cómo sucedían los acontecimientos y sin pensar en otra cosa que salvar el pellejo”.

2papá

Todo terminó en el norte tras el asalto a Hagunia, descansamos en el desierto por primera vez sin pensar en el día siguiente, nos felicitaron a todos, a mí personalmente el coronel Campos y algunos de los oficiales, aunque nada de eso me importaba mucho, me encontraba contento por seguir con vida y pensando en volver a la península con los míos. Esa noche no hubo mucho frío, era noche cálida y las estrellas, como siempre, iluminaban el firmamento de manera asombrosa, es una de las pocas cosas gratas que me llevaré de esta experiencia si finalmente acaba aquí como parece. Pero nunca puedes tenerlas todas contigo, siempre hay una última cosa que hacer.

Nos avisaron esa noche sobre la posibilidad de retornar a El Aaiún, aunque algunos, yo entre ellos, quedaríamos en el sitio hasta asegurar su limpieza y que ninguna banda del EL quedase por la zona. Contaba con ese supuesto, ya el oficial me lo dijo aunque todo estaba en el aire, bueno, más tranquilo creo que estaríamos tras acabar al menos lo duro del conflicto.

Aproveché esos días para escribir a casa y contarles cómo me iba, siempre mentía sobre nuestra situación, no eran mentiras tal que sí, eran medias verdades sin hacer constancia en la carta sobre el hambre y la sed que pasábamos, tampoco las situaciones complicadas que vivimos esos días en el Sáhara. Siempre les decía que todo iba bien, que nos trataban de lujo y que nada de guerra, que era todo mentira de la prensa, que lo único eran cuatro enfrentamientos de bajo nivel donde apenas si se disparaba. ¿Qué les podía decir? Que subido a un jeep me enfrentaba a un enemigo que se resguardaba en las montañas y nos disparaban sin cesar, hiriendo y matando a muchos de los nuestros. No, esas no eran las noticias que yo quería contar, le hablaba a mi Anita del sofocante calor y del frío de las noches, de lo duro que eran las maniobras pero no de los disparos, ni de intervenciones entre fuego enemigo, eso me lo guardaba para mí, ¿por qué preocuparla? ¿Y a mi madre o hermanos? ¿Qué les iba a decir igualmente? ¿Que nos asaltaban en mitad de la noche para dispararnos cuando dormíamos? O acaso que a un oficial que llevaba en el vehículo lo hirieron pudiendo ser yo al que alcanzaran con el disparo. Nada de eso contaba, hablaba de los amigos, de la playa y el mar, del viaje en barco, y no envié fotos hasta que nos las dieron allá por mayo. En ese momento fue lo mejor que hice, nada de preocupación salvo la distancia, ya los mandos nos sugirieron que las noticias que enviásemos deberían ser buenas y confortables para los nuestros, ¿qué ganaríamos con contar sucesos que los preocuparían?

En esos días de marzo y abril sostuvimos varios enfrentamientos con las bandas del EL, fuego cruzado y algunos disparos de mortero y cañones sin retroceso, el enemigo desaparecía ante nuestro empuje pero en alguna ocasión resistieron con fuerza y se llegó a momentos de cara a cara con uso de bayonetas y disparos cercanos.

El 8 de abril salimos en dirección a la frontera, concretamente a la zona de Tan Tán con la intención de controlar esa entrada. El sitio era seco, con la playa no muy lejana aunque si distante, situado al norte de Hagunia, la verdad es que yo no supe cómo se llamaba el sitio hasta que nos vinimos de vuelta. Los mandos estaban nerviosos pues al parecer las tropas de Marruecos pretendían pasar por el paso camino a Villabens. Esa fue nuestra última acción en África, nos enfrentamos al jefe del ejército marroquí, el comandante Ufkir, con 1500 hombres en camiones. En la mañana del 10 de abril, el comandante Ufkir se presenta en la frontera de uniforme de ceremonia, a los allí presentes se nos pone el cuerpo en tensión sabedores de que un posible enfrentamiento derramaría mucha sangre en esos momento.

*Apunte de las fuerzas presentes por ambos mandos:

Marruecos; el ya mencionado comandante y su fuerza de 1500 hombres en camiones.

España;

En la frontera: 1 jeep, con un teniente de infantería en calidad de enlace, un guía saharaui, el conductor, un operador de radio.

A 4 km a retaguardia: 7ª Compañía, capitán García Escribano, sección de ametralladoras y otra de caballería en jeeps.

En Hagunia, tras retaguardia: resto de la II Bandera de La Legión, Escuadrón Mecanizado de Caballería, comandante Apellániz.

A 24 horas; 2 Banderas del Tercio, Grupo de Caballería, Escuadrón de Carros de Combate.

1 brigada de tres Batallones de Infantería, 2 Grupos de Caballería, Aviación.

Un contingente con capacidad de aniquilar a las fuerzas marroquíes si pasaban la frontera.

papá 2

Tras varias charlas y llamadas al centro logístico de Marruecos en campaña y viendo que el teniente Ballarín no tiene intención de dejarlos pasar, ni por las buenas ni por las malas, a las 22:50 de la noche deciden dar media vuelta y regresar por donde llegaron. Nosotros lo celebramos con los compañeros y luego nos retiramos a Hagunia con relevo de vigilancia por parte de otros.

El capitán me regaló un paquete de tabaco, una lata de sardinas y dos botellas de vino, llamé a dos de los compañeros y dimos cuenta de todo entre charla, risas y recuerdos, uno de ellos se lanzó con un par de canciones de Molina que nos hicieron llorar, recuerdos de nuestra triste España que nos parecía un lugar lejano desde esa distancia a la que nos encontrábamos. Luego me fui, quería pasar el resto de la tarde y la noche solo, ya todo parecía acabar y la necesidad de volver junto a los míos se volvía casi que una obsesión, tuve carta esa mañana y estuve leyendo en letras de mi Anita como mis hermanos se habían ido a trabajar a Pals, en Cataluña. Quedé dormido sobre la arena, a cobijo de una manta que llevaba en el jeep, entre sueños por mi Setenil y en los brazos de mi amor.

mamá

La historia que habéis leído es un intento de componer, a través de una investigación de varios años, el camino andado por mi padre en la guerra de Ifni-Sáhara, donde obtuvo un reconocimiento superior como es la Cruz Roja del Mérito Militar. Todo es lo más cercano que he podido llegar hasta unos hechos que nunca supimos salieran de su boca, tal vez algunos militares no cuentan sus batallas, tal vez cada uno es como es y nada más. Yo estoy orgulloso de mi padre, con sus defectos y sus virtudes, con todo cuanto la vida no me dejó conocerlo, espero que le guste lo que he escrito tanto a él como a mi madre. No he querido profundizar en detalles más personales que guardo en apuntes y cartas, cosas que no he querido mencionar y que si he averiguado, sólo explico lo importante, su meritoria participación en el frente.

Me siento muy feliz de haber caminado contigo y sufrir a tu lado, hay situaciones que no suceden para ser escritas, se quedan en nuestra memoria. Un beso papá.

boda

<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>

«Por ir a tu lado a verte,mi más leal compañera,me hice novio de la muerte,la estreché con lazo fuerte y su amor fue mi bandera»

El 25 de febrero del 57 se autoriza a la aviación francesa a perseguir dentro del Sáhara a las fuerzas del EL.

En Ifni se sufren cortes de líneas telefónicas y controles de carretera en territorio español por parte de bandas del EL. Comienza el sabotaje y terrorismo;

-Mayo: asesinados un sargento y un alférez indígenas.

-Junio: asesinado a bocajarro de un tiro en la cabeza el capitán de Tiradores Mohamed Ben Lahsen.

-Agosto: Una patrulla es atacada con fuego de ametralladora. Un helicóptero con el Comandante Álvarez-Chas, 5 oficiales y suboficiales a bordo sufre un accidente y mueren todos al hundirse el aparato en el mar.

Se solicitan refuerzos pero no se conceden. El 21 de junio llega el nuevo gobernador general, Mariano Gómez Zamalloa, que aumenta e intensifica las patrullas y ejercicios mostrando mayor atención y cuidado con el armamento.

En agosto del 57 se solicitan por parte de la Jefatura de las Fuerzas Militares del AOI, 5 batallones para el Sáhara y 4 para Ifni. Entonces se encontraban 2000 efectivos en cada una de las dos zonas, insuficientes a pesar de la llegada de la VI Bandera de La Legión al Sáhara.

Desde Madrid se intenta buscar una solución evacuando a los soldados europeos dejando a los indígenas al frente de todo con una fuerza de unos 30 hombres en los puestos de Tan Tan, Smara y Auserd. En los puestos de Chammar, Tisguirremetz, Amotte, Meseid, TIfariti, Cabo Borjador, Bin Enzeran, Aguenet y Tichla, se intentó dejar 1 sargento y 10 soldados, todos indígenas.

Los mandos españoles se opusieron a la operación pues se dejaba a los soldados a su suerte y a la población del interior abandonados a las bandas, sin embargo de nada sirvió la queja, la orden se cumplió.

Ante la insistencia del general Zamalloa se enviaron desde Canarias dos batallones de refuerzo a bordo del minador de la armada Neptuno que desembarcan en Cabo Juby.

El 2 de septiembre se cumple la orden de evacuación de la tropa europea vía aérea y terrestre, dejando a los indígenas en los puestos que algo más tarde abandonan desencantados con la aptitud del gobierno y el Estado Mayor con ellos. Al poco tiempo el interior del Sáhara es tomado por las bandas del EL.

En un vuelo de reconocimiento, el comandante Troncoso Palleiro, que a su vez era delegado de gobierno, observó que sobre el puesto de Tichla aún ondeaba la bandera española. Tras apoyarse en su condición de gobernador consiguió que el piloto aterrizase el Junkers, solo contaban con pocos minutos. Al llegar al puesto se encontró con el sargento Brahim Uld Burhui y 10 askaris formados y dispuestos a dar novedades, los únicos que mantuvieron su posición. Antes de abandonar el sitio el sargento Brahim pidió arriar la bandera como era debido incluida una descarga de fusilería.

-Octubre del 57, las bandas del EL contaban ya con cerca de 3000 hombres en el Sáhara.

Los planes de defensa son revisados y se decide tomar precauciones ante un inminente ataque por parte de las bandas.

En El Aaiún se situó un perímetro de 4 kilómetros con 2 compañías, 2 secciones de ametralladoras, 1 de moteros de la XIII bandera legionaria, 1 sección de morteros del III Tabor de Tiradores y 1 compañía de automovilismo. La policía se encargó del sector del aeródromo.

-Diciembre; llegada del batallón expedicionario del Extremadura 15 y la IV Bandera de La Legión. Se crea una fuerza civil entre comerciantes y funcionarios europeos conocidos como “los gabardinas” debido al frío y a la utilización de esa prenda por todos sus componentes.

EL plan defensivo en Villa Cisneros queda a cargo de las fuerzas de La Legión recién llegadas que forman en la línea de fortines a pocos kilómetros de la ciudad. Los depósitos de agua, el faro y el antiguo fuerte queda bajo vigilancia de la policía, en el puerto 1 compañía de Infantería de Marina y el aeródromo con sus propias fuerzas allí establecidas.

En Villabens, (Cabo Juby o Tarfaya hoy en día) quedaron como defensa 2 compañías de Infantería, 1 del Tenerife 49 y otra del Canarias 50, y la policía. En diciembre llegó la II Bandera de La Legión.

Ifni, se encontraba en situación de alta tensión debido a varios enfrentamientos contra fuego de fusilería a las patrullas españolas. El 5 de octubre resultaron heridos 4 soldados de Tiradores.

En el Sáhara, un junkers fue tiroteado en Tafudart, se respondió con el lanzamiento de 156 bombas sobre el poblado de las que la mayoría ni estallaron y las que sí lo hicieron no causaron demasiados daños, estaban obsoletas.

-8 de noviembre, es atacado un jeep correo  entre Villabens y El Aaiún. El cabo indígena El Mami Uld Sidi repelió el fuego atacante dando tiempo a que los soldados pudieran escapar con la valija oficial.

-5 al 11 de noviembre, el EA transporta desde Marruecos a Villabens a la II Bandera de La Legión. Desde Gando (Gran Canaria) al Sáhara, se transporta a la VI Bandera. Desde Melilla fue transportado hasta Villa Cisneros, el Batallón disciplinario de Cabrerizas por los cruceros de la Armada. Desde la base naval de Canarias, la Corbeta Descubierta, el Neptuno, el Núñez de Balboa, remolcadoras y BK, llevan municiones, tropas y material. La Escuadra queda formada por dos Agrupaciones: “A-A”; crucero Méndez Núñez, destructores Churruca, Gravina y José Luis Diez, patrullando desde Agadir  al Cabo Borjador. “A-B”; el almirante Cervera con el Canarias, destructores Escaño, Almirante Miranda, Almirante Antequera y Jorge Juan, y el Cabrerizas desde Melilla.

-20 noviembre, en Raudat el Hach, sur del Sáhara, existe una gran concentración de bandas del EL., ese día llega la orden de bombardear la zona al día siguiente, 6 He-111 lanzan 120 bombas de 50 kilos sobre ellos.

puestos sáhara

Fuerzas del ejército antes del ataque a Ifni y El Aaiún:

Ifni; II y IV Tabores de Tiradores, II Bandera Paracaidista, grupo de Policía nº1, grupo de Artillería a lomo de 105mm, compañía de Intendencia, compañía de Transmisiones, destacamentos de los Servicios.

Sáhara:

Villa Bens; II Bandera de La Legión, compañía del Tenerife 49, compañía del Canarias 50, sección de ametralladoras del III Tabor de Tiradores, destacamentos de zapadores, transmisiones e intendencia.

El Aaiún; XIII Bandera de La Legión, compañía de armas pesadas del III Tabor de Tiradores, compañía de Automovilismo, destacamentos de zapadores, transmisiones e intendencia.

Villa Cisneros; IV Bandera de La Legión, batallón Disciplinario de Cabrerizas, destacamentos de Automóviles, zapadores, transmisiones e intendencia.

La Güera; sección de Infantería reforzada del Fuerteventura 56, destacamento de transmisiones.

Varios indicios desvelaron el preparativo de las bandas del EL., un informe francés, un civil que al cruzar la frontera notó gran actividad de hombres armados y la confidencia del ordenanza indígena al capitán Emilio Rosaleny. Así en la madrugada del 23 de noviembre a las 04:00 horas cortaron las comunicaciones y a las 05:30 horas comenzaron a oírse los primeros disparos.

Como primer objetivo en Sidi Ifni fijaron el polvorín, que aguantó bien aunque se sufrieron las 2 primeras bajas de la guerra, un paracaidista y un artillero. A las 07:00 horas las bandas del Ejército de Liberación de Marruecos atacaron por el norte siendo rechazados, aunque dejando varios muertos y heridos, y quedando controlada la situación mientras se dieron en retirada.

Tabelcut; teniente Soto de Tiradores, 1 cabo 1º, 5 soldados europeos, 5 indígenas y 1 guardia civil, cayeron prisioneros sin poder defenderse. Dados por desaparecidos por el Cuartel General de AOI.

Tamucha; ( puesto reciente dividido en dos posiciones en dos casas del poblado) teniente de Tiradores Fernández Fuentes, una sección, se defendieron hasta el 25 cuando cayeron muertos el teniente y el sargento y 16 tiradores desaparecidos, nunca se encontraron sus cuerpos, 1 soldado muerto y 3 heridos.

Bifurma (puesto de policía); 1 cabo y 4 policías indígenas, cayó la noche del 23.

Hameiduch; sargento Osorio Ramírez y 1 pelotón de Tiradores, se rindieron ante una fuerza 10 veces mayor al quedarse sin munición. El sargento fue asesinado y sus hombres dados por desaparecidos por el AOI.

Zoco el Arba del Mesti; 28 soldados europeos, 4 indígenas de Tiradores, 1 pelotón de policía, 1 brigada al mando. Resistieron a un enemigo muy superior sin tener ni un solo herido, liberados el 1 de diciembre tras 8 días de asedio.

Tiugsa; (Oficina Comarcal de Asuntos Indígenas) Capitán Pardela Varela, 2 destacamentos próximos, 1 de Tiradores y otro de Policía.  A las 07:00 horas del 23 comienza el ataque, 40 soldados indígenas se unen al puesto dejando a sus familias en manos rebeldes mientras cumplían con su deber. Terminó la jornada con 6 heridos debido al armamento automático del enemigo. El 29 los rebeldes bombardean con fuego de 81mm, 7 policías intentan huir. La aviación consigue subir la moral de la tropa haciéndoles llegar armas, medicinas y agua. El 7 de diciembre, tras 16 días de asedio, es liberada por una columna de Tiradores, paracaidistas e infantes del Soria 89. Bajas: 1 oficial, 6 soldados heridos de Tiradores, 1 soldado muerto, 1 sargento y 2 soldados heridos del Grupo de Policía.

Telata de Isbuia; la madrugada del 23 el apoyo de la población fue cortado por el fuego intenso del enemigo, de los 80 que intentaron llegar solo lo consiguieron 5, el resto desistió, en ese intento murieron 1 sargento y 2 policías. El brigada Gutiérrez Nalda es mortalmente herido en un intento de contener a los rebeldes. El teniente Cuevas, jefe de la policía, es informado de la llegada de la sección del teniente Ortiz de Zárate*, ésta sección no recibe apoyo porque el enemigo evita que salgan desde Sidi Ifni en su apoyo. Las bajas en Telata, sin contar la fuerza de Ortiz de Zárate, 1 suboficial, 3 soldados y 8 heridos.

*Haré un aparte con lo sucedido a la sección del teniente Ortiz de Zárate al finalizar con los puestos.

Tiliuin; puesto más alejado, 1 sección de Tiradores al mando del teniente Pradillo Lozano, 1 sección de policía al mando del teniente Alvar Esponera. El 23 reciben el ataque y consiguen rechazarlo a duras penas, para reforzar el sitio con un lanzamiento de paracaidista en la “Operación Pañuelo”, la 7ª Compañía Paracaidista del capitán Sánchez Duque salta con éxito. El 4 de diciembre son liberados por la columna del comandante Gallo en la “Operación Netol”.

Tenin de Amel-lu; 1 destacamento de policía y 1 sección de Tiradores, último puesto en ser liberado. Heroica situación la vivida allí, aguantando el envite de las bandas con fuego e ingenio, las noches sirvieron para camuflarse los soldados y rapiñar algunas gallinas para el rancho y para rescatar a las familias de los soldados indígenas. Por cada ataque recibido respondieron con un contraataque.

El socorro de Telata de Isbuia;

“Señor, haz que mi alma no vacile en combate y mi cuerpo no sienta el temblor del miedo. Haz que yo sea la guerra como lo fui en la paz. Haz que el silbido de los proyectiles alegre mi corazón”.

Oración de Ortiz de Zárate

3ª sección de la 7ª Compañía de Paracaidista, al mando el teniente Ortiz de Zárate:

-Mando y 3 pelotones de combate, 37 hombres.

-Escuadra de morteros de 50mm, 5 hombres.

-Escuadra de ametralladoras de la 10ª Compañía, 6 hombres.

-2 soldados de transmisiones.

-1 capitán médico y 1 brigada sanitario.

-4 soldados conductores.

Convoy de 3 camiones y 1 ambulancia.

El general Zamalloa dio orden de socorrer Telata a la sección de Paracaidista de la II Bandera el 23 de noviembre a mediodía.

Al saber su cometido, Ortiz de Zárate se dirige a su compañero, el teniente González, con la frase ya mítica que se dice fue dirigida en la arenga a la tropa pero que realmente se lo dijo a él personalmente. “-Arturo, entraré en Telata o en el cielo, pongo mi destino en manos de Dios-.”

Salida desde Sidi Ifni a las 17:35 horas, 5 horas después de recibir la orden. Al amanecer del 24 se encuentran ya cerca de Telata. En el trayecto reciben el mensaje de un confidente sobre la situación del teniente Cuevas que se encuentra cercado por el enemigo.

El camino se encuentra barrenado con obstáculos y piedras que impiden un recorrido limpio, la tropa baja de los vehículos y decide quitar todos los impedimentos para continuar pero, encontrándose en lugar idóneo para el enemigo, son ametrallados con armas automáticas y Ortiz de Zárate da la orden de abandonar la pista para hacerse fuertes en una loma cercana. A resguardo de los montículos de arena, de las rocas y de los vehículos, consiguen alcanzar la loma y resguardarse allí del ataque de las bandas del EL.

Pasan la noche en estado de vigilancia, manteniendo guardias y prestando atención a cualquier cosa que se moviese a su alrededor. Al día siguiente sufren un primer intento de asalto pero consiguen repeler la tentativa. En el segundo asalto pierde la vida heroicamente el teniente Ortiz de Zárate, toma el mando el sargento Moncada Pujol, éste intenta mantener alta la moral de la tropa y consiguen aguantar mientras son constantemente atacados con disparos y fuego de automáticas. La aviación los socorre pero los suministros que les envían caen lejos de su posición, consiguen recuperar dos sacos  con sardinas y chorizo, nada peor teniendo en cuenta donde se encuentran. En el sitio se mantienen cinco días pero la sed comienza a ser un grave problema, llegado el día 29 comienzan a alimentarse con hojas de chumbera, ese mismo día el enemigo realiza un nuevo asalto y consiguen rechazarlo a pesar de la situación crítica que están soportando.

Desesperados ante la situación, el 1 de diciembre, el teniente Moncada, realiza una salida a un pozo cercano y consiguen llenar una garrafas de agua, en medio de un incesante fuego cruzado consiguen llegar hasta la loma y tomar posiciones defensivas. Ese mismo día una columna bajo el mando del capitán López Andión consigue llegar hasta el sitio y liberarlos.

La situación vivida durante el tiempo en que permaneció aislada la tropa es un hecho heroico en sí mismo, sin agua, sin comida y sin socorro, rodeados y recibiendo asaltos constantemente por un enemigo superior que no dejó de hostigarlos hasta la llegada del capitán López con su columna.

25 de noviembre, ataque a la cabeza de playa de El Aaiún, durante toda la noche los asaltos son constantes siendo finalmente rechazados por una Sección de Tiradores del III Tabor y legionarios de la XIII Bandera. 4 heridos en las filas españolas y gran cantidad de bajas entre los asaltantes del EL.

30 de noviembre, el mismo grupo del asalto a la playa intenta hacerse con un convoy de suministros protegido por la 3ª Compañía de la XIII Bandera. En el enfrentamiento muere el capitán Pérez de Guerra y 3 de sus legionarios al ir en un jeep a la cabeza, 1 teniente y 4 legionarios caen heridos.

29 de noviembre, el farero, su familia y 2 soldados de transmisiones son raptados y llevados a Marruecos, aprovechando que se encuentra alejado, aislado y desguarnecido se produce el asalto al faro de Cabo Bojador. Esos ataques demuestran la gravedad de la situación que se está viviendo en el Sáhara y Sidi Ifni, pasando entonces a hablar de un conflicto bélico en toda regla.

20 de diciembre, desde ese día comienzan los ataques nocturnos a El Aaiún, siendo el más peligroso el del día 23 donde consiguen las fuerzas del EL llegar hasta las alambradas. Muere 1 legionario y otros 4 heridos.

22 de diciembre, se produce un reconocimiento y bombardeo de los alrededores, no es muy efectivo pues no se encuentra al enemigo por ninguna parte. La Legión si consigue causar 20 bajas en el enemigo teniendo sólo 2 heridos en sus filas.

24 de diciembre, a pesar de encontrarse la ciudad cercada por las bandas rebeldes, la noche fue tranquila. El coronel Mulero envió en patrulla de reconocimiento a personal indígena bajo el mando del teniente saharaui Salad Uld Beituk, sin mando europeo alguno, un reconocimiento a su labor. Tras la misa del gallo toda la ciudad fue a verlos partir  y al amanecer volvieron para su llegada.

mapa de operaciones

Operaciones de socorro y limpieza.

Operación Pañuelo; nombre dado por lo reducido de la zona. Salto de la 7ª Compañía de Paracaidistas, 75 hombres, con éxito y sin bajas.

Operación Netol; nombre de un insecticida de la época. Objetivo liberar los puestos de Arba de Mesti, Telata y Tiliuin. Columna al mando del teniente coronel López de Maraver: -IV Bandera de La Legión (comandante León Gallo). –IV Tabor de Tiradores (comandante Chica Bernal). –I Bandera Paracaidista (comandante Soraluce). -2 Compañías del Batallón del Soria 9. –Sección de zapadores expedicionaria del Regimiento 6. –Destacamentos de Automovilismo, Sanidad y Transmisiones.

Dirección Biugta, allí reciben fuego intenso teniendo que tomar el poblado al asalto. La I Bandera avanza hasta dominar Arba de Mesti. El 1 de diciembre es liberada la posición. La marcha continua acabando con el enemigo en varias lomas y cotas. Mientras, una sección del Soria 9, es emboscada al proteger el trabajo de zapadores al mando del teniente Ripolles. El Alférez Navarrete, oficial de Milicias, está al mando del Soria, reciben fuego intenso de fusiles y mortero llegando a un enfrentamiento feroz cuerpo a cuerpo. Mueren el alférez y dos teniendo además 12 heridos. Acuden en socorro una Compañía de La Legión sufriendo 3 muertes y 3 oficiales heridos.

Se concede Medalla Militar al alférez Navarrete, se retiran todos los oficiales y suboficiales  de Milicias y vuelven a la Península siendo muy criticada la decisión por los afectados que querían seguir combatiendo a pesar de no ser militares  profesionales sino de Milicias Universitarias.

Operación Gento, su nombre es dado por el extremo del Real Madrid, Francisco Gento. Objetivo liberar los puestos de Tiugsa y Tenin. Al mando el teniente coronel Crespo del Castillo: -II Bandera Paracaidista (menos la 7ª Compañía). –VI Bandera de La Legión. –II Tabor de Tiradores. –Compañía de Fusiles y Sección de Morteros del Soria 9. –Destacamentos de Sanidad, Automovilismo y Transmisiones.

El 5 de diciembre, las Compañías 6ª y 10ª Paracaidistas, son emboscados al fallar el enlace de radio y no recibir el apoyo de las restantes unidades que prosiguen su marcha. Sufren numerosas bajas, 1 teniente y 6 soldados muertos y 2 tenientes, 1 sargento y varios paracaidistas heridos.

El 7 de diciembre y restablecida la situación se continua el avance hacia Tiugsa y liberando la posición y siendo evacuada a Sidi Ifni. En esa evacuación el teniente López Pérez es herido en una pierna quedando atrás y disparando a los guerrilleros que persiguen a la columna, el cabo Bejarano se da cuenta corriendo en su busca y echándoselo al hombro consigue salvar su vida entre una nube de disparos. Ese mismo día se libera Tenin sin problemas pero en la evacuación vuelven a atacar la retaguardia produciendo 9 bajas sin saber desde dónde disparaban y sin poder detenerse a comprobarlo.

El 9 de diciembre se dan por concluidas estas Operaciones de rescate y el territorio de Ifni en poder de España queda reducido a la capital y su perímetro. La escasez de medios, transporte y tropas no permitía, de momento, un contrataque de recuperación del territorio.

En todas las Operaciones llevadas a cabo tuvo una especial participación la Aviación, transportando y lanzando paracaidistas y suministros como bombardeando y ametrallando a las tropas enemigas.

Ese mismo día 9, Marruecos, con sus Fuerzas Armadas decide apoyar a las bandas del EL en un ataque para tomar definitivamente Sidi Ifni, entonces se toma la decisión de utilizar la Agrupación de la Flota; cruceros: Canarias y Méndez Núñez. Destructores: José Luis Diez, Gravina, Escaño y Almirante Miranda. Al mando el almirante Nieto Antúnez que se plantó frente a Agadir apuntando sus cañones contra la ciudad. En la ciudad cundió el pánico, más cuando el Canarias avanzó hasta el mismo puerto con los cañones en zafarrancho de combate.

Despliegue defensivo Sidi Ifni enero/febrero 1958;

Centro de Resistencia A:

-II Tabor de Tiradores (menos 1 Compañía).

-Sección de morteros y Compañía de Fusiles del Fuerteventura 56.

-Compañía de ametralladoras del Wad Ras 55.

-Sección de cañones cc de Tiradores.

-Sección de Morteros de 120mm.

-Pelotón de CRS del Pavía 19.

Centro de Resistencia B:

-Batallón del Pavía 19 (menos pelotón de CSR).

-2 secciones del Fuerteventura 56.

-Sección de Morteros de 120mm.

-Pelotón de cañones cc de Tiradores.

Centro de Resistencia C:

-Batallón del Cádiz 41.

-Pelotón de cañones cc de Tiradores.

Centro de Resistencia D:

-VI Bandera de La Legión.

-Compañía de ametralladoras del Belchite 57.

-Pelotón de cañones CSR del Soria 9.

Centro de Resistencia E:

-IV Tabor de Tiradores.

-Pelotón de Cañones CSR del Soria 9.

Centro de Resistencia F:

-Compañía de fusiles, sección de ametralladoras, sección de morteros de 81mm del II Tabor de tiradores.

Artillería:

-2 baterías de 105/11 a lomo.

Unidades de reserva:

-I Bandera Paracaidista.

-II Bandera Paracaidista.

-Batallón del Soria 9.

Estructura Fuerzas Navales Españolas. Guerra Ifni-Sáhara;

Fuerzas Estado Mayor:

-Buque Escuela Juan Sebastián Elcano.

-Transportes Teide y Tarifa.

-Petrolero Plutón.

-Oceanográfico Xauen.

Flota:

-Crucero, Canarias, Buque Insignia.

1 División; Crucero Almirante Cervera. Primera Flotilla de Caza submarinos; Destructor José Luis Diez, Caza submarinos: Metero, Audaz, Osado y Rayo.

2 División; Crucero Miguel de Cervantes. Segunda Flotilla de Destructores; Almirante Antequera, Escaño, Almirante Miranda y Jorge Juan.

3 División; Cruceros Méndez Núñez y Galicia. Segunda Flotilla de Destructores; Churruca, Ulloa y Gravina.

Departamento Marítimo de Cádiz:

-Tercer Grupo de Escolta; Fragatas Vasco Núñez de Balboa y Martín Alonso Pinzón, Minador Marte, Dragaminas Guadalhorce y Guadairo.

-Flotilla de Lanchas Torpederas: LT-27, LT-28, LT-29, LT-30, LT-31.

-Grupo de Buques Hidrográficos: Malaspina, Tofiño, Juan de la Cosa, H-2, H-3, Guardacostas Uad Kert.

-Fuerzas Navales del Norte de África: Dragaminas Almanzora, Navia, Eume y eo. Patrulleros: RR-29, V-20 y V-21.

-Otros Buques: Patrulleros RR-28 y V-17, Remolcador RA-2, Barcaza de desembarco BDK-1, Aljibe A-1.

-Grupo de Reserva de Dragaminas: Ter, Segura y Tinto.

Departamento Marítimo de Cartagena;

-Segundo Grupo de Escolta: Fragata Sarmiento de Gamboa. Minadores Vulcano y Eolo. Corbeta Atrevida.

-Flotilla de Submarinos: D-1, D-2, D-3, General Mola, General Sanjurjo, G-7, Patrullero Cándido Pérez.

-Otros Buques: Patrulleros Javier Quiroga, RR-10. Guardapescas V-5, V-13, V-19 y V-22. Calarredes CR-1. Remolcador RA-3.

-Grupo de Reserva de Destructores: Álava, Linares, Lepanto y Almirante Ferrándiz.

Departamento Marítimo del Ferrol;

-Primer Grupo de Escolta: Fragatas Hernán Cortes y Magallanes. Minador Júpiter. Dragaminas Lerez.

-Flotilla Escuela Naval Militar: Destructor Lazaga.

-Flotilla Escuela Naval de Máquinas: Destructor Sánchez Barcaztegui. Guardacostas Arcila.

Otros Buques: Remolcador RA-1. Patrullero RR-19. Guardapescas Serviola, Centinela, Salvora, Cabo Fradera, Cies, V-1, V-2, V-4, V-7, V-8, V-9, V-10, V-11, V-12, V-18. Yate Azor. Dragaminas Nervión y Tambre.

-Tercer Grupo de Fragatas de Reserva: Vicente Yánez Pinzón y Legazpi.

(B) Zona Marítima de Baleares;

-Otros Buques: Fragata Pizarro. Guardapescas Procyon y Pegaso. Patrullero RR-20.

-Segunda Flotilla de Dragaminas: Minador Tritón. Dragaminas Nalón, Llobregat, Turia, Júcar, Bidasoa, Ulla y Miño.

(B) Zona Marítima de Canarias;

-Cuarto Grupo de Escolta: Minador Neptuno. Corbeta Descubierta.

-Otros Buques: Lancha de desembarco BDK-2. Aljibes A-2, A-4, A-6.

-Buques en Guinea: Cañonero Cánovas del Castillo.

La ocupación de los distintos centros y Cotas que rodeaban la ciudad de Sidi Ifni se planearon dos operaciones, Banderas y Diana, en los meses de diciembre 57 y enero 58.

Operación Diana;

-Asegurar Id Mehas y Alat Ida Seguin, puntos en altura y claves para la defensa de Sidi Ifni. Los ataques de las bandas por recuperar esas posiciones conllevaron la muerte de 2 tenientes y 4 soldados más 21 heridos.

-Asegurar el vértice de Buyarifen, loma de 360 metros desde donde se sellaba el intento de entrada por el norte a la ciudad. En la Operación por ocuparla murieron 3 muertos y 2 heridos del II Tabor de Tiradores. El abastecimiento del sitio se llevaba a cargo bajo protección del convoy por parte de La Legión, Paracaidistas o Tiradores, en cada misión era raro que a la vuelta no hubiese algún soldado malherido.

-En la navidad del 57, concienciada España de lo mal que se estaba pasando en Ifni, mandaron aguinaldos en forma de turrones, jamones y demás cosas de la fecha. La mayoría de envíos se quedaron en Las Palmas, hubo actuaciones como la de Carmen Sevilla, mujer gloriosa de la época, que al menos levantó la minada moral de la tropa con su presencia.

-El 10 de enero del 58 el AOE desaparece como entidad política y administrativa creando dos provincias con gobiernos distintos, El Aaiún para el Sáhara y Sidi Ifni para la propia Ifni, dependiendo de la Capitanía General de Canarias en cuestiones militares.

-El general Zamalloa queda como gobernador de Ifni y en el Sáhara se nombra al general de brigada de Caballería Héctor Vázquez.

La Aviación en el conflicto;

-Misiones: 2179 salidas con 6694 horas de vuelo.

-Misiones de transporte: 1237.

Víveres y municiones lanzados: 20400 kg.

Víveres y municiones transportadas: 915000 kg.

Heridos evacuados: 224.

Paracaidistas lanzados: 427.

Hombres transportados: 6263.

-Misiones de apoyo terrestre: 367.

-Bombas lanzadas: 3083.

-Cartuchos disparados: 54395.

-Cohetes lanzados: 294.

-Granadas de 81mm: 1258.

-Misiones de reconocimiento: 328.

-Misiones de enlace: 71.

-Misiones de evacuación sanitaria: 40.

-Misiones de lanzamiento de paracaidistas: 34.

-Misiones de abastecimiento aéreo: 33.

-Misiones de salvamento: 33.

A pesar de no contar con medios adecuados, la Aviación tuvo un papel importante dentro de la beligerancia dada en el conflicto y en misiones de ayuda, suministros y rescate. Arriesgó en misiones con Junkers-52 y HE-111 desde la zona de Canarias. Los aviones recibieron muchos impactos de tiros debido a sus vuelos rasantes en los lanzamientos de suministros. Las tácticas retrocedieron  a la Guerra Civil o más atrás aún, lanzando bidones de gasolina con cartucho de dinamita o cajas de granadas de mano sin seguro.

Bajas: 1 capitán, 3 tenientes, 1 alférez, 3 sargentos y 2 cabos primeros.

Enseñanzas militares del conflicto;

El agua, principal factor en el desierto. El desierto no es llano y homogéneo, los vehículos sufren con el terreno pedregoso y llegan a quedar hundidos en las arenas. En las zonas montañosas es necesario un guía local para indicar los laberinticos entramados y escarpados acantilados. El siroco y vientos huracanados, estropean los mecanismos de las armas, anulan la visibilidad y es necesario usar gafas para protegerse. Se puede pasar de la noche al día con diferencias de 50 a 0 grados, llevar ropa de abrigo para las noches. Las bandas rebeldes elegían los cauces de los ríos para ocultarse entre la escasa vegetación existente. Es necesario, ante la falta de recursos, llevar todo consigo, inclusive botiquines de campaña. Es imprescindible la cobertura de seguridad aérea para el avance de las columnas motorizadas. Un vehículo que lidere la vanguardia con dos soldados nativos, uno como intérprete y el otro para examinar huellas e indicios. Llegado el contacto con enemigo las armas pesadas combaten desde los propios vehículos y el resto pie a tierra. Los vehículos averiados no son nunca abandonados, se cerca a su alrededor un grupo de espera hasta que llegue la ayuda necesaria, los soldados encargados de su protección quedan con agua, munición y víveres para el tiempo de espera necesario hasta la reparación del motor o avería relacionada.

El enemigo es difícil de encontrar, suele ocultarse en parapetos de piedras y mezclarse con el desértico paisaje, llegando incluso a enterrarse en arena en caso de ser descubiertos no tienen ningún problema en quitarse su atuendo militar, esconder su arma y mezclarse entre los paisanos para luego, una vez pasado el peligro, volver a la situación de soldado rebelde. Por la noche tiran piedras a los centinelas que al disparar delatan su posición y son abatidos. Dejan pasar a las pequeñas unidades para atacar al grueso, lo hacen en fortificaciones pendientes para disparar a quemarropa.

La falta de planos y mapas fiables fue una de las carencias más importantes. Los fallos constantes en las transmisiones de radio. El material aéreo obsoleto provocó muchos bombardeos nulos, dando paso a Operaciones y asaltos fallidos. Mala gestión planificadora, se bombardeó a fuerzas propias, se perdieron vehículos tras ser desembarcados y no haber nadie para recogerlos, la comunicación Aviación- Marina fue inexistente o muy mala. Alimentación reducida a sardinas, carne de Mérida, dos chuscos de pan y chocolate, produciendo ardor e incitando la sed. Las cocinas apenas funcionaron, eran de leña y estaban en el desierto, planificación cero. Armamento pasado y sin munición apenas. Vestuario y calzado de lo más inapropiado, pasando frio en la noche y calor en el día. El enemigo oía como se acercaban las tropas por el ruido de las trinchas con la cantimplora, los cubiertos y los platos de aluminio.

Faltaron vehículos todoterreno, artillería autopropulsada, radios de campaña, helicópteros y aviación apta para el ataque a tierra. Unidades escasas, falta de munición en los polvorines, armamento de la Guerra Civil y campañas de Marruecos, muy usado y arcaico (la ametralladora de Tiradores de Ifni es la Hotchizz de 7mm, usada en la campaña de Melilla de1909).

Las compras de víveres a través de mandos que se desplazaban a Canarias, la venta de productos por parte de comerciantes de Las Palmas en las playas de Cabo Juby y demás. La desinformación del pueblo español con respecto al conflicto, sin saber siquiera que muchos de sus paisanos morían en el desierto en puestos abandonados a su suerte, sin ayuda ni apoyo. Todo el conflicto derivó en una increíble farsa que se quiso vender como una victoria que nunca fue. Los territorios pasaron a ser del 100% a menos del 10%. A finales del 58 se dan por concluidas las Operaciones de “¿recuperación?” y limpieza del Sáhara y de Ifni, en el AOE, nadie es consciente sobre el cambio que se produciría de un día para otro.

la_guerra_olavidada_000_

Cintra, Portugal.

El día 1 de abril, una reunión secreta entre los ministros de Asuntos Exteriores de España y Marruecos se acordó la entrega inmediata de la zona de Cabo Juby. Era la zona sur del protectorado español, que fue finiquitado en el acuerdo del 56 en Madrid, anulando el Tratado de Fez de 1912. España no entregó el territorio en el 56 alegando que quedaría en una anarquía con vacío de poder. En ese acuerdo Marruecos debía olvidarse del Sáhara (sobre el que no tenía ningún derecho) y se le entregaba Cabo Juby (al que si tenían todo el derecho) una vez pacificado. Las fuerzas militares no fueron informadas y quedaron en completa sorpresa al recibir la noticia de la entrega del territorio a Marruecos el día 10 de abril.

Una columna de las FAR (1500 hombres y 100 vehículos) se dirigía a Cabo Juby para tomar posesión del sitio, circulaban por la pista pero la carretera de Tan-Tan se adentraba en el Sáhara. Allí, un teniente de La Legión les bloqueó el paso impidiendo continuar a la columna, el comandante de la fuerza marroquí trató de convencerlo pero el teniente español se negó mostrándose inflexible, por allí no se pasaba. Tras un día de intento de negociaciones y viendo que nada conseguiría con el teniente legionario, el comandante marroquí decidió dar media vuelta y dirigirse a Tan-Tan.

Sidi Ifni 3

Relevo en Ifni y Sáhara tras la entrega y división del territorio en dos subsectores;

Ifni:

-Batallón del Lepanto 2 relevó al batallón del Soria 9.

-Batallón del Argel 27 por el de Pavía 19.

-Batallón del Tetuán 14 por el de Cádiz 41.

-Batallón del Ceuta 54 por las compañías del Wad Ras 55, Ultonia 59 y Belchite 57.

Incorporaciones:

-1 Grupo de Artillería del RACA 17.

-1 Compañía de zapadores del Ring 6.

-1 Compañía de Sanidad del Grupo Ceuta.

-1 Compañía de Intendencia del Grupo Ceuta.

Sáhara:

Se repatriaron a sus cuarteles:

-Batallones del San Fernando 11, Guadalajara 20, Castilla 16 y Extremadura 15.

Se relevaron por subunidades del mismo regimiento:

-Grupo de Escuadrones del Regimiento de Caballería de Pavía.

-Grupo de Escuadrones del Regimiento de Caballería Santiago.

-Grupo de Artillería del RACA 19.

-Batería de AAA de 12,70 del RAAA nº71.

La Legión fue reorganizada en octubre del 58, la Bandera XIII dejó el Sáhara y pasó a Ifni. Se constituyen en el Sáhara 2 Tercios Legionarios Saharianos, el III, Don Juan de Austria en El Aaiún y el IV, Alejandro Farnesio en Villa Cisneros.

-En diciembre del 59 las Fuerzas Nómadas quedan reorganizadas en 1 Agrupación con 2 Grupos. En 1960 se creó la Policía Territorial del Sáhara con 4 Compañías.

Ejército de Liberación Marroquí e Ifni Sáhara.

Yeicht Taharir (Ejército de Liberación) creado en verano del 55. Tras recibir hostigamiento por parte de los franceses buscan refugio en el Protectorado Español o al sur del Atlas. Organizado en Rahas (batallones), a base de 6 Ferkas (compañías).

En el sur de Maruecos y cercanos a territorios españoles asentaron 3 Rahas:

-1ª con Plana Mayor en Goulimin, cubría los puestos de frontera del Dra con AOI.

-2ª controlaba la frontera con Ifni.

-3ª operaba contra fuerzas francesas de Mauritania.

Hombres: 2000

Armamento: Mauser españoles, Lebel franceses, naranjeros españoles y Thompson americanos. Ametralladora pesada de 12,7mm, ametralladoras ligeras francesas, morteros, granadas de mano Breda y PO 1 y PO 2 españolas.

-Enero del 57, 150 componentes del EL atacan un puesto galo en Mauritania cercano a la frontera española, reciben muchas bajas y los supervivientes se refugian en territorio español.

-Febrero del 57, el EL, infiltrado en el Sáhara, territorio español. Ataca a dos compañías motorizadas francesas, una de la Legión y otra senegalesa. Los rebeldes, en ataque sorpresa, casi aniquilaron a la Motorizada Senegalesa. Desde el puesto español de Guelta Zemmur se oyó el tiroteo.

-Mayo del 57, según AOI, las partidas del EL eran las siguientes:

*1 grueso numeroso en torno Ifni.

*2 grupos importantes, uno al N.O. de Smara y otro al E. de El Aaiún.

*2 grupos menores, al E. de Aargub y al N. de Auserd.

-12 de junio, noticias de un posible ataque a Samara por bandas del EL; Guarnición: 60 nativos, 12 europeos del Grupo Nómada. Se envía a la 2ª Compañía de la XIII Bandera de La Legión. Igualmente la 3ª Compañía salió desde el Aaiún con destino Tan Tan ante otro posible ataque.

Ningún puesto fue atacado pero se dio a entender desde Madrid que ningún puesto en el Sáhara era defendible teniendo en cuenta la escasa guarnición. Ese hecho provocó el abandono de los puestos y el repliegue de las tropas en dirección a la costa. Por ese motivo se abandona a la población y el territorio al enemigo, dejando a merced del enemigo un número paupérrimo de askaris nativos.

Guarnición del Sáhara;

Cabo Juby y Sector del Dra, Norte:

-II Grupo Nómada de Policía del Dra, 25 europeos y 180 indígenas.

-Destacamentos de Automovilismo y Unidad de Mar, 60 europeos.

-Destacamentos de Artillería, Sanidad, Intendencia y Transmisiones, 80 europeos.

-Sección del III Tabor de Tiradores de Ifni, 5 europeos y 35 indígenas.

-Ejército del Aire, 138 europeos en el Aeródromo de Villabens.

Saguia el Hamra, Centro:

-III Grupo Nómada de Policía, 33 europeos y 167 indígenas.

-Destacamentos de Automovilismo y Unidad de Mar, 75 europeos.

-Escuadrón de Auto ametralladoras de Caballería, 134 europeos.

-Destacamentos de Artillería, Sanidad, Transmisiones e Intendencias, 86 europeos.

-II Tabor de Tiradores de Ifni, Plana Mayor y 2 Compañías, 154 europeos y 202 indígenas.

-XII Bandera Legionaria, 630 europeos.

-Compañías expedicionarias del Canarias 50 y del Fuerteventura 56, 290 europeos.

Río de Oro, Sur:

-Grupo de Policía nº IV, 26 europeos y 214 indígenas.

-Destacamento de Transmisiones, Automóviles, Zapadores, Artillería y Unidad de Mar, 196 europeos.

-III Tabor de Tiradores de Ifni, 1 Compañía, 59 europeos y 100 indígenas.

-Ejército del Aire, 54 europeos, Aeródromo de Villa Cisneros.

En total no llegaba a 3000 hombres para cubrir los 300000 km cuadrados del territorio.

La batalla de Edchera.

13 de enero de 1958, la XII Bandera bajo el mando del comandante Rivas, sale de El Aaiún a las 07:00 horas.

-Destino Edchera, recorrido El Aaiún, Saguia El Hamra.

-Vanguardia: 2ª Compañía, capitán Jáuregui, en misión de alcanzar el paso de Edchera por el este.

-Flanco derecho: 3ª Compañía, teniente Vizcaíno.

-Flanco este (en reserva): 1ª Compañía, capitán Girón Mainar.

-Retaguardia: 5ª Compañía, capitán Villar. 1 pelotón de ametralladoras, 1 sección de morteros de 81mm. Resto de armas asignadas a Compañía de Fusiles.

Progreso por los llanos de Ammat Amasir, pasado el pozo de Bujcheibia, a 2 kilómetros de Edchera. En ese punto comienza el fuego enemigo, las bandas del EL se encontraban a cubierto en el borde de la Saguia y en parapetos atrincherados. La vanguardia avanzó sobre el enemigo dando alcance rápidamente el teniente Gamborino con la Sección de vehículos ligeros, son recibidos con gran cantidad de disparos que los hacen detenerse y donde es alcanzado de muerte el teniente.

Mientras la 2ª y 3ª fijan al adversario, la 1ª Bandera intenta rodear al enemigo por el sur. Con su avance y a pesar de la fuerte resistencia, consiguen situarse cercanos al enemigo. El capitán Jáuregui junto a la sección del teniente Carrillo logra adentrarse hasta el paso en el fondo de la Saguia. El teniente Ochoa intenta un asalto a una de las alturas del paso pero no lo consigue.

El capitán Jáuregui, apoderado del espíritu legionario trata de impedir un posible repliegue del adversario a través del cauce hacia Tafurdart. En ese intento, apoyado en sus bravos legionarios y avanzando sin detenerse a pesar del terrible hostigamiento al que eran sometidos, consiguen alcanzar su objetivo pero se ven envueltos en un ataque enemigo que descendió del Meseied junto a los ya existentes, en ese enfrentamiento murieron él y todos los hombres que le seguían.

La 3ª Compañía alcanzó un espolón que se adentraba en la Saguia recibiendo fuego intenso del enemigo, en ese intercambio de disparos murieron teniente Gómez Vizcaíno y resultó herido el teniente Lafuente. Reciben seguido un ataque por el norte dando así a cambiar a la 1ª Compañía de sitio en refuerzo de la 3ª, una de sus secciones, con el brigada Fadrique al mando, fue asignada a la Compañía del capitán Jáuregui. Llegada la noche, unos 500 efectivos del EL, detuvo el ataque dedicándose a retirar el armamento de sus bajas.

Al amanecer se evacuaron los muertos de la parte española y se encontraron unos 50 cadáveres del enemigo, estimando en 200 más el número de bajas en el EL.

Bajas:

-Capitán Jáuregui.

-Tenientes Gómez Vizcaíno, y Martín Gamborino.

-Brigada Fadrique.

-Sargentos Simón González, Arroyo y Fernández Valverde.

-4 cabos primeros.

-4 cabos.

-22 legionarios.

Heridos:

-2 tenientes, 2 sargentos, 3 cabos primeros, 6 cabos, 37 legionarios.

1 cabo primero muerto y 1 cabo herido de la 2ª Compañía de la IV Bandera.

Por esta acción se concede la Cruz Laureada de San Fernando al Brigada Francisco Fadrique Castromonte (veterano del Tercer Tercio) y al legionario Juan Maderal Oleada (que aguanta solo disparando al enemigo para contener su avance mientras llegan los refuerzos, es uno de los hechos más significativos y valerosos dentro de la historia militar española).

Igualmente fueron distinguidos Suboficiales y personal de tropa de la XIII Bandera.

La intervención y sacrificio de los dos laureados evitó un desastre mayor del que ya supuso las 37 bajas y 50 heridos.

EDCHERA

Foto montaje del combate de Edchera, mala decisión de quien permitiera hacer esto pues solo consiguió enojar a quienes realmente participaron en esa batalla.

Tercios Heroicos

1. II

“Ya surja ruda y feroz pelea, 

o de la lucha cese el afán, 

notad que os cercan siempre amorosas, 

sutiles sombras que un beso os dan.”

3. III

“Donde el caído lloró  angustiado, 

donde el hermano la vida dio, 

donde traiciones piden venganza, 

vuestra bravura siempre acudió.”

———————————————————

El Novio de la Muerte

Y al regar con su sangre la tierra ardiente,murmuró el legionario con voz doliente:

«Soy un hombre a quien la suerte hirió con zarpa de fiera,

soy un novio de la muerte que va a unirse en lazo fuerte con tan leal compañera».


*************************************************************************************

—————————————————————————————————————————————-

 

Gracias, a mi madre, quien me ha ayudado en todo momento y ha apoyado todas las decisiones tomadas con respecto a mi padre.

Cada foto de mi padre llevaba escritos personales suyos sobre vivencias y situaciones sufridas, algunas he utilizado en lo escrito y otras he guardado para mi madre y para mí. Las cartas son personales y me han ayudado a entender lo que poco a poco he ido descubriendo y que sin llegar apenas a la mitad de lo que he averiguado, he dejado constancia de los hechos, al menos algunos, vividos por mi padre durante la guerra. Dejo mucho para mi recuerdo, cosas que quedarán en la memoria y que no cuento en esta historia fabulada sobre esas vivencias en el frente.

Me queda agradecer a mi padre que se mantuviese callado siempre sobre su experiencia, solo él sabe que pasó y sufrió en África, su vida, como suya que fue, quedó para él, y un poco para mí.

 

comunión

 

****************************************************************************************************************************************************************************************************************************************************************************************************************************************************

Bibliografía

Libro Breve historia de la guerra de Ifni-Sáhara, de Carlos Canales y Miguel Rey.

Páginas web; veteranos de Ifni, el gran capitán, guerra de Ifni foro militar general)

Seudonimos de personas consultadas en sus escrito y relatos, Mencey, Mario Galland.

Archivos Militares Nacionales.

Archivos Militares de Segovia, Guadalajara, Melilla y Sevilla.

Biblioteca Nacional.

Archivo Militar de Estados Unidos.

Agradecimiento personal a Antonio Gallardo Iglesias por sus explicaciones y resolver mis dudas. A Juan Antonio Carrasco Anaya por todo lo relativo a logística, planeamiento y armamento. A Juan Carlos Bergoñós por todas y cada una de sus explicaciones que han sido muchas desde que empecé con todo esto.

2 comentarios en “Francisco Bermúdez Villalón. Cruz Roja del Mérito Militar y Medalla Ifni Sáhara. Campaña Ifni-Sáhara 1957/58.

  1. Pingback: Zamudio, el histórico bar de Setenil que cautivó a Umbral y Curro Jiménez | imaginaSetenil

  2. Pingback: Universo Setenil: el territorio literario de Sebastián Bermúdez Zamudio | imaginaSetenil

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s